Molestias de Altura

Preñada

Cuando se hacen viajes largos en avión, los pasajeros experimentan una serie de cambios físicos con los que deben lidiar, entre ellos, el famoso jet-lag. Particularmente, las mujeres embarazadas deben tomar precauciones adicionales para reducir el malestar y evitar riesgos a su salud y a la del futuro bebé.

Si una mujer está encinta, viajar siempre conlleva riesgos. Si puede escoger, es mejor el avión que el carro o autobús. Comer alimentos suaves, evitar las gaseosas y vestirse con ropa amplia permiten que el traslado sea más placentero. Viajar significa enfrentar cambios bruscos de clima y altura. Y aunque todas las personas deberían desplazarse corriendo riesgos mínimos de salud, en el caso de las preñadas se deben extremar las precauciones y meditar con anticipación los pros y los contras del viaje, sobre todo si dura más de una hora.

Independientemente de que el traslado sea en carro o en avión, las futuras madres deben vestirse con medias para vena várice y zapatos bajitos, nunca altos. En el caso específico de un vuelo, es necesario que la mujer embarazada camine por el pasillo del avión cada hora para evitar dolores y tromboembolismo (coágulos en las venas que pueden llegar al cerebro o al pulmón).

El tromboembolismo o trombosis venosa es un problema conocido coloquialmente como síndrome de la Clase Económica: por el estrecho espacio que hay entre silla y silla en la clase turista del avión, el retorno venoso se dificulta. Este tema ocupó a la prensa a finales del año 2.001 cuando una mujer de 28 años, aparentemente sana, presentó un síncope y falleció después de un vuelo de 20 horas entre Australia e Inglaterra. En el caso de las futuras mamás, es normal que el retorno venoso, disminuido de por sí, aumente la posibilidad de la trombosis venosa. Si va en carro, es conveniente que se detenga con frecuencia para que la embarazada camine. Es ideal que se siente en la parte del vehículo que menos se mueva. Para combatir el mareo, ayuda el hecho de mirar un punto fijo dentro del vehículo.

Después de la semana 37, las empresas de aviación no transportan embarazadas, a menos que un médico expida un certificado que asegure que la señora no está en trabajo de parto. “El estrés que desencadena un viaje puede iniciar un trabajo de parto, antes de subirse al avión o ya viajando”, asegura Eduardo Mera, médico de aviación.

BEBÉ A BORDO. Durante el primer y tercer trimestre del embarazo, los viajes exigen mayores cuidados. El segundo trimestre es el más seguro. El caso es que entre 15% y 25% de los embarazos terminan con abortos espontáneos en los tres primeros meses. En el tercer trimestre, las aerolíneas se muestran temerosas porque la pasajera puede tener el bebé en cualquier momento. “Las auxiliares de vuelo están entrenadas para darles seguridad y bienestar a los pasajeros, pero no para un parto, en el que hay que actuar rápido: un niño puede morir de frío o la mamá desangrarse. Un embarazo puede complicarse en cualquier momento”, afirma el médico.
Y aunque se dice que cuando un niño nace en un avión, la aerolínea cubre sus gastos toda la vida, esto no es obligatorio. Como quien dice, es mejor un parto “aterrizado”. Es muy recomendable llevar consigo la historia médica: en caso de que algo ocurra, ayudará al especialista que la trate fuera de su lugar de residencia habitual.

Entre algunos problemas que indican de antemano que un viaje no es conveniente para una dama embarazada, figuran los partos prematuros anteriores, problemas de preeclampsia y placenta, sangrado o aumento de contracciones, embarazos gemelares y abortos anteriores. Las futuras madres que no presentan tales condiciones, pueden tomar en cuenta las siguientes recomendaciones para evitar complicaciones en un traslado aéreo:
– Revise sus seguros: muchos no cubren emergencias o partos en otros países. Hay sitios como Italia en donde les exigen a los pasajeros llevar un seguro médico que cubra eventualidades.
– Haga cuentas: analice en qué semana está y en qué semana estará de regreso; eso le permitirá tomar precauciones.

– Solicite silla en la primera fila del avión (adelante no hay asiento sino un panel).
– No se deje ubicar en la salida de emergencia porque si ocurre algo retrasará la salida de los demás.
– Evite comidas pesadas. Verduras, carnes, frutas y líquidos es el menú ideal. Dos días antes deje de tomar bebidas gaseosas, así evitará un poco la flatulencia.
– Si está tomando droga medicada, llévela a mano para no interrumpir el tratamiento.
– Si se marea, afloje su ropa, dirija bien el chorro de aire a la cara y tome agua.
– Lleve el cinturón muy suelto. La idea es que quede por debajo o por encima de la barriga.

Con estos consejos esperemos que tenga un viaje feliz… y ojalá que no sea con parto, pero si ocurre que también sea feliz.