Consejos a la hora de realizar una buena retransmisión en streaming

Consejos a la hora de realizar una buena retransmisión en streaming

Imagen: eikonos.com

Un buen streaming (retransmisión en directo) permite situar al espectador allá donde no se puede encontrar, acercando desde un evento, reunión, conferencia o cualquier otra circunstancia que se produzca en el mismo momento a través de internet.

Precisamente por tratarse de un evento en directo y no poderse someter a la maravilla técnica de la postproducción, para que se aprecie en todo su esplendor y se cree la sensación de que el espectador se encuentra en el mismo lugar de realización, debemos cuidar mucho cada detalle, sobre todo acorde a los materiales usados y a la pericia técnica, para que nada falle y lo que se pretende realizar como “acercamiento”, no acabe como barrera al quedar interrumpida la conexión. ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de realizar una buena retransmisión en directo mediante streaming?

Materiales audiovisuales de primera

La clave de una buena retransmisión en streaming reside en la suma de los ingredientes que hagan que todo resulte perfecto. Por ello, no podemos encomendarnos a una cámara que no sea capaz de trasladar todo lo matices de lo que está sucediendo con una buena calidad de grabación. Como mínimo debe ser capaz de grabar en FullHD, con un buen zoom óptico y componentes de primera. De esta forma conseguimos tener una base de calidad que podemos usar para hacer accesible el vídeo en nuestro canal de YouTube o Vimeo. La retransmisión, en cambio, rara vez la haremos en HD ya que requiere una cantidad de recursos que quizá no estemos dispuestos a pagar a la compañía proveedora del servicio de internet.

Igualmente, no nos olvidemos del sonido: deja de lado los incorporados en portátiles y cámaras, ya que no están diseñados para eso y no queremos fallos. Para ello, resulta mucho más eficaz contar con una mesa de mezclas profesional a la que se conecten todos los micrófonos o fuentes de sonido y de allí, se retransmita a los usuarios conectados.

Usa un ordenador potente

El elemento que te servirá como nexo entre lo que sucede y entre lo que ve el espectador será el ordenador al que conectes la salida de vídeo y de audio de tus dispositivos de captura, que después también se va a encargar de codificar la señal y enviarla a internet.

Esto requiere un uso intensivo del procesador, por lo que no te encomiendes a cualquier portátil con conexión: lo mínimo es un procesador Intel Core i7 y 8 GB de RAM.

Utiliza las ventajas de la tecnología cloud y un buen ancho de banda

La prueba de fuego final serán los medios que dediques a los recursos que dependen directamente de internet. Por ello, utiliza para la retransmisión un servicio especializado alojado en la nube para que el vídeo sea accesible a un número infinito de potenciales espectadores, ya que usar servidores propios limita mucho la capacidad de visualización desde diferentes conexiones, produciendo el famoso (y trágico en estas ocasiones) “cuelgue de la red”.

Otro de los aspectos que debes cuidar para que esta caída de la retransmisión no se produzca es el ancho de banda de subida, que debe ser mayor a 4 Mbps en retransmisiones HD (720p) y el doble para FullHD (8 Mbps)

En cualquiera de los casos hay un punto prohibido en estos casos relativos a la conectividad, y no es otro que el uso del WI FI, ya que su ancho de banda es altamente inestable y variante. En definitiva, para este tiempo de retransmisiones necesitamos saber qué cantidad de datos vamos a emitir, y cuántas personas se pueden conectar de forma simultánea. Así sabemos qué ancho de banda necesitamos para que el streaming sea de calidad y no haya usuarios que no puedan acceder.