Limpiar tu cutis: Aprende a hacerlo con esta receta casera

Limpiar tu cutis Aprende a hacerlo con esta receta casera

Para limpiar tu cutis existe una variedad de cremas, limpiadoras, exfoliantes, humectantes y demás de marcas reconocidas, lista para su uso.

No hay que negarlo, hoy en día existe un abanico muy grande de productos para este fin, por esa razón muchas personas; hombres y mujeres recurren a ellos ya que es una manera rápida de cumplir con su rostro.

Sin embargo, no siempre estos productos son bueno para tu piel. Algunos pueden afectar tu rostro si desconoces que eres alérgico o sensible a algunos de sus componentes activos.

Por esa razón, aquí te traigo una rutina para limpiar tu cutis diariamente.

Cómo limpiar tu cutis con esta rutina

Cómo limpiar tu cutis con esta rutina

Jabón de glicerina

Cuando usas jabón de glicerina para limpiar tu piel, específicamente tu rostro, estarás empleando un elemento que traerá muchísimos beneficios.

Primeramente porque este jabón es muy humectante debido a que la glicerina posee propiedades higroscópicas, la cual es la capacidad de este elemento de absorber con facilidad la humedad del ambiente y mantenerla.

Este jabón también protege la piel debido a que posee propiedades antibacterianas, por eso es ampliamente recomendado para tratar casos de dermatitis o el eccema.

Asimismo es pH neutro, por lo que puede ser usado en cualquier piel sin ningún problema por lo que es muy recomendado para hacer limpieza facial. Por lo que sí lo puedes usar como el primer paso en tu régimen de limpieza diario del cutis.

Azúcar como exfoliante

Azúcar como exfoliante

Con la ayuda del jabón de glicerina, puedes exfoliar tu rostro con la ayuda del azúcar. Ya que sus granos pueden ayudarte a eliminar las células muertas y abrir los poros para el resto del proceso de limpieza.

Para eso agarra un puñado de azúcar y unela con el jabón de glicerina y aplícala en tu rostro en forma circular y suavemente. Recuerda que la intención es eliminar células muertas.

Luego procede a quitar todo de tu rostro con agua fresca, debes asegurarte que todo haya sido retirado para luego proceder con el otro paso.

 Limón y algodón

Limón y algodón

Una vez que hayas hecho los primeros dos pasos, procede a secar tu rostro y a continuación busca un limón para usar su zumo en tu rostro.

Pica el limón a la mitad y exprime un poco de su zumo en algodón y pásalo suavemente en tu rostro, desde la frente, pasando por tus pómulos, barbilla y demás. Evitando acercarlo a los ojos.

El limón actúa como:

  1. cicatrizante natural
  2. combate el exceso de grasa
  3. nutre tu rostro con vitaminas y minerales
  4. hidrata profundamente
  5. Actúa como blanqueador de piel
  6. Es un excelente exfoliante ya que es muy rico en alfahidroxácidos

Al aplicar el limón directamente a tu piel o rostro debes hacerlo de manera cuidadosa evitando cualquier mucosa, sobre todo los ojos ya que este es una fruta muy cítrica y pudiera afectar en gran medida tus ojos.

Cuando lo apliques, lo puedes hacer con la ayuda de un algodón o empleando la yema de tus dedos, la intención es que una vez que lo apliques lo dejes por espacio entre cinco y 10 minutos y luego retirar con agua fresca.

Importante: El limón lo puedes usar en conjunto con: miel, azúcar, sal, sábila, avena y demás para la limpieza de tu rostro.

Cada elementos se usa de acuerdo a lo que quieras lograr.

Cristal de sábila o Aloe Vera

Cristal de sábila o Aloe Vera

Una vez que hayas hecho lo pertinente con el limón, procede a emplear cristal de sábila en tu rostro.

Toma un pedazo de sábila o Aloe Vera y procede a quitar su piel para acceder a su cristal, el cual debes lavar cuidadosamente.

Una vez lo tengas, procede a pasarlo por todo tu rostro igualmente suave hasta que en este se cree una capa transparente.

Deja que se seque y se torne un poco dura. Mantenla por uno 20 minutos para luego retirarla con agua fresca.

La sábila posee múltiples propiedades, entre esa antisépticas y regeneradoras. Es un poderoso humectante, quita manchas entre otros.

Mascarilla de miel y avena

Mascarilla de miel y avena

Una vez que hayas hecho la mascarilla de sábila o aloe vera, procede a preparar la última de tu proceso de limpieza, en ese caso usando miel y avena.

Toma la miel y la avena une ambos alimentos y colócalo en todo tu rostro, masajeando suavemente de modo que cada lugar sea cubierto.

Deja esta mascarilla durante 10 o 20 minutos, de acuerdo a lo que necesites y luego procede a quitarla con agua fresca para finalizar.

La miel actúa como antibacteriano ya que posee esta propiedad, combatiendo los barros y el acné por su nivel de acidez.

Esto es reforzado con la ayuda de la avena que a su vez elimina la resequedad de tu rostro al hidratarlo.

También aclara la piel, alivia la irritación y mantiene tu piel limpia y protegida de los agentes del ambiente que pudiera afectarla.

Este proceso de limpieza puedes hacerlo entre dos y tres veces por semana, para que puedas mantener un rostro terso y bello listo para un nuevo día.